Ambos representáis la fuerza a la hora de actuar en distintas circunstancias. Leo es soberbio y muestra cierta arrogancia, aunque en realidad sea sólo apariencia. Por su parte, Virgo es más observador y estudia detenidamente los movimientos y el raudal de expresividad e ingenio de Leo. Los dos en conjunto sumáis fuerzas y equilibráis la balanza, de manera que Leo modera su comportamiento gracias a la mesura y la calma de Virgo. Mientras, Virgo, se ve favorecido por los excesos de Leo, y se adentra en un mundo de excesos e inteligencia que acaba alentando un divertido 'desorden' interno.